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Torra desobedecerá al TC y diseñará una constitución catalana si no hay referéndum.

El president avisa de que seguirá su “camino” si no hay pacto con el Gobierno y que no contempla elecciones

Quim Torra en el TNC. (Montse Giralt) 

Cómo actuará el Govern y el president de la Generalitat en el caso de que naufrague el diálogo con el Gobierno central y, sobre todo, si finalmente hay sentencias condenatorias para los presos independentistas. Quim Torra lo perfiló a duras penas en su conferencia de este martes desde el Tratre Nacional de Catalunya, una conferencia en la que evitó profundizar en la desobediencia y la ruptura y puso el acento en la movilización permanente ante la sentencia del 1-O.

Hoy ha concretado algo más sobre en qué se traduciría esa desobediencia en el caso de que el Gobierno de Sánchez no se avenga a celebrar un referéndum, al asegurar que se centrará en las leyes catalanas suspendidas por el alto tribunal y el inicio de un proceso constituyente para el diseño de una constitución catalana. Pero todo está condicionado por el juicio a los independentistas presos, en cuyo caso, el president no descarta nada, ni hacer efectiva la DUI, ni convocar elecciones, ni siquiera desobedecer la sentencia del Supremo y dejar libres a los presos.

En declaraciones a Catalunya Ràdio minutos antes de partir hacia Waterloo, donde el grupo parlamentario celebrará una reunión con Puigdemont, Torra ha querido dejar claro que el calendario está marcado por la sentencia sobre la causa que instruye el Tribunal Supremo, el “momentum”, en palabras del president, a partir del cual el Govern tomará un rumbo aún por definir y sobre el que Torra considera que se abre “un escenario muy abierto”.

En el camino, el jefe del Ejecutivo catalán avisa de que el referéndum de autodeterminación que exige es un “objetivo de mínimos de la negociación”, y choca con la receta por la que apuesta Sánchez sobre el Estatut, y que “la única posibilidad de descambiar la DUI es por un referéndum”.
El “momentum” es la sentencia del 1-O, ante el que se abre “un escenario muy abierto”
No es de extrañar que a estas alturas y a pesar del acercamiento y la distensión, el president reconozca que “con Sánchez tenemos muchos desencuentros”, de manera que “yo digo que sólo aceptaré la absolución de los presos y él me dice que todo esto es un tema judicial, que no pueden hacer nada”. Pero “a partir de ahora estamos en pueblo constituyente y por tanto avanzamos”, ha señalado Torra.

Por eso al dirigente catalán le han cuestionado una y otra vez sobre los planes del Govern en el caso de que la sentencia del 1-O acabe con condenas a los dirigentes independentistas y si el Ejecutivo de Sánchez se niega a negociar un referéndum, en definitiva, una definición de la unilateralidad a la que no renuncia el independentismo y a la que la propia Elsa Artadi apeló este martes al asegurar que el Govern no se compromete “a abandonar para siempre cualquier desobediencia y unilateralidad”.
“Con Sánchez tenemos muchos desencuentros. Yo digo que sólo aceptaré la absolución de los presos y él me dice que todo esto es un tema judicial, que no pueden hacer nada”
A la hora de definir dicha unilateralidad, el president ha confirmado dos opciones, que no tienen por qué ser las únicas. En primer lugar, la desobediencia al Tribunal Constitucional por las leyes sociales catalanas suspendidas: “Esto lo haremos”, ha garantizado. Pero también ha reivindicado el referéndum del 1-O para dejar claro que si el Gobierno no se aviene a realizar un referéndum pactado y vinculante, Catalunya puede dar por bueno el del año pasado: “El 1 de octubre fue válido” y “la única negociación en la que queremos entrar es la de un referéndum pactado con el Estado. Si no, seguiremos haciendo nuestro camino”. Y es que “un referéndum es la única posibilidad de descambiar la DUI”, ha avisado.

Y en este camino se cruzan dos grandes proyectos, la marcha por los derechos civiles y democráticos con la que el president quiere hacer presión de cara a la sentencia de la causa que juzgará el Supremo, y el proceso constituyente, es decir, la elaboración de la constitución catalana. En este sentido, Torra ha comentado que ante la posibilidad de que no haya un referéndum el Govern tiene clara “una visión de legislatura que va de restitución a la constitución catalana”.

Para llevarla a cabo, la intención es iniciar un “fórum cívico y social para empezar a debatir” sobre ella, de manera que “primero queremos una fase civil de este proceso constituyente” y luego se llevará al Parlament.
“A partir de ahora estamos en pueblo constituyente y por tanto avanzamos”
Pero en el caso de que la sentencia del 1-O sea condenatoria, el Govern baraja todas las opciones, pero no se decanta por ninguna a la espera de conocer con qué fuerzas llegará a las fechas en que se produzca el fallo, y cómo ha trascurrido el proceso de diálogo con el Gobierno de Sánchez. Desacatar la sentencia judicial, hacer efectiva la DUI, convocar elecciones... “son escenarios” posibles que Torra no ha descartado, como tampoco descartó abrir las prisiones para liberar a los presos. “Depende de nuestra fuerza, del momento excepcional, pero yo plantearé al Parlament una opción y será el Parlament quien decida”, ha querido zanjar.

El president ha vuelto a reivindicar que “no puedo aceptar unas sentencias que no sean la absolución”, así que la respuesta puede ser hacer efectiva la DUI, “u otras cosas”. En todo caso, el jefe del Ejecutivo catalán ha incidido en que “no tenemos que ir a defendernos de nada sino a acusar al Estado de una regresión de derechos que afecta a políticos pero también a cantantes y autores”.
Desacatar la sentencia judicial, hacer efectiva la DUI, convocar elecciones... “son escenarios” posibles que Torra no ha descartado
En el caso del adelanto electoral, Torra tampoco lo ha descartado, aunque ha asegurado una vez más que “no tengo ninguna intención” porque piensa que “no es el momento ni sería lógico decir que queremos una marcha por los derechos civiles para que se acabe hablando de elecciones anticipadas”. Pero “dependerá de cómo lleguemos, de qué grado de fuerza tengamos nosotros y el grado de injusticia que ejerza el Estado español”.

La posibilidad de convocar elecciones el algo que el president sólo podrá decidir a partir del 27-O. Pero ha dado por sentado que no las habrá al garantizar que el Govern sacará los presupuestos adelante con la aprobación de la CUP y los ‘comuns’, pero “se decidirá a partir de las sentencias”.

La posibilidad de que el Govern decida abrir la prisión y liberar a los encarcelados tampoco ha sido descartada. Torra ha vuelto a incidir en que “dependerá de nuestra fuerza y del momento excepcional”, pero ha recordado que “tenemos presos, exiliados, un 3-O y un 27-O, un gobierno que veremos si se mueve o no... depende”.
En cualquier caos, el president ha reclamado movilizaciones constantes hasta la fecha del fallo: “Contra todo esto, más democracia, más acción no violenta, más organización, coordinación...”
Torra se abre a aceptar la invitación de Pastor en función de las condiciones de la comparecencia. “Humillaciones ni una”, ha advertido
Torra también se ha mostrado “encantado” de ir al Congreso de los Diputados para explicar el proyecto republicano, de manera que no ha descartado aceptar la invitación de la presidenta de la cámara, Ana Pastor, lanzada este martes. Eso sí, como advirtiera Artadi en rueda de prensa, el president no irá si la intención es llevar a cabo una “humillación”. 

“Humillaciones ni una”, ha advertido. Antes ha reclamado saber los detalles de la invitación porque “cuando va a cenar a algún lugar, siempre intento saber antes si voy como invitado o como primer plato”, ha argumentado de forma sarcástica. De esta forma, la decisión final irá en función de las “condiciones que nos encontraremos allí”, porque “ha habido casos de picadillo de la Cerdanya”, ha recordado. Así, si puede ir para explicar el proyecto republicano, la situación de los presos y de los “exiliados”, así como el derecho a la autodeterminación y los “abusos que se han cometido “por parte del Estado, “no tengo ningún problema”, en ir, ha asegurado el president.

¡Gracias por leerme! Fuentes de consulta: lavanguardia.com 

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Torra quiere plantear un desafío al Estado: o referéndum o ruptura.

El presidente se opone a acatar una sentencia condenatoria del Supremo sobre el 1-O

El presidente de la Generalitat se muestra convencido de llegar hasta el final para alcanzar la independencia (Gemma Tubert / ACN)
Quim Torra está terminando de perfilar la conferencia que pronunciará el martes 4 de septiembre en Barcelona. Según varias fuentes, este discurso, que tiene que señalar el rumbo del movimiento independentista en los próximos meses, será contundente y desafiante. El tan anunciado “otoño caliente” robará unos días al verano astronómico. 

Según ha podido saber La Vanguardia, la intervención que el president prepara –ayer estaba reunido con los presos en Lledoners para conocer su opinión– se estructura en tres ejes: desobediencia a la eventual sentencia del 1 de octubre; ultimátum al Gobierno para que se avenga a negociar un referéndum y preparación del clima político que impulse una ruptura con el Estado que, a pesar de la experiencia del último año, el president todavía cree posible y viable. 

Torra confía en que la movilización popular del Onze de Setembre y de las sucesivas celebraciones del aniversario del 1 de octubre y el 27 (cuando se declaró la fallida independencia) ayuden a crear este clima para la ruptura que, no obstante, no sitúa en ninguna fecha del calendario. Por ahora es sólo un objetivo al que Torra no renuncia.
El líder soberanista enviará el día 4 en una conferencia un severo mensaje a Sánchez
La desobediencia es clave para él. “O libertad o libertad”, se dice textualmente. Torra no aceptará que Oriol Junqueras, Josep Rull, Jordi Turull, Dolors Bassa, Raül Romeva, Joaquim Forn, Carme Forcadell, Jordi Sànchez y Jordi Cuixart estén encarcelados y sean condenados. 

Ya ha anunciado –el martes lo hizo en la reunión del Govern– que él no acatará la sentencia. Qué consecuencia tendría esta decisión es algo que no ha explicado. 

Torra ha enseñado el contenido de su discurso a miembros de su círculo más íntimo y el lunes lo llevó a Bélgica, donde el expresidente Carles Puigdemont le dio su visto bueno y ambos perfilaron algunos flecos. El presidente tiene claro que para alcanzar la independencia tiene que pedalear asumiendo todos los riesgos. 

Sobre los tres ejes antes mencionados, con la desobediencia y la ruptura espera que se den las condiciones de una tormenta política que lleve a Catalunya hacia la ruptura y la independencia. 

Según lo que plantea en su conferencia, las movilizaciones tienen que allanar el camino, pero tendrán que ir acompañadas de la creación de “asambleas republicanas” por todo el territorio catalán con el propósito de deliberar sobre el proceso constituyente de la nueva república. 

De hecho, este último fue uno de los compromisos que el presidente marcó como eje de su legislatura en el discurso del 14 de mayo, el de investidura, para convencer a la CUP.
Ruptura, desobediencia y un último intento por acordar una consulta, ejes del documento 
Otro elemento clave de la conferencia será poner sobre la mesa de Pedro Sánchez su ultimátum. Aunque Torra ha declarado en varias ocasiones que el referéndum ya se ha hecho, el máximo dirigente catalán se muestra abierto a una consulta pactada con el Ejecutivo español que sea vinculante para las dos partes. 

Si la propuesta no llega a corto o medio plazo Torra amenaza con llevar el proceso de independencia hasta el final. Es todo un desafío. De hecho, el título de la conferencia, “ Nuestro momento”, que adelantó el propio Torra en una entrevista ayer en VilaWeb, es lo bastante elocuente. 

Torra está convencido de que es obligado “cumplir el mandato del 1-O” para construir la república catalana. Y no se moverá de esta línea si el presidente del Gobierno español no mueve ficha antes y acuerda una consulta. 

Igualmente en el documento el presidente carga muy duramente contra Felipe VI y contra el Estado. Del Estado dice que “está en quiebra democrática” y considera que es “violento”. Además, Torra asegura que no está dispuesto a pactar con Sánchez otra cosa que no sea un referéndum. 

Cualquier otra perspectiva será descartada. Por tanto, Torra hará caso omiso a la oferta –todavía por oficializar– de reforzar el autogobierno de Catalunya que Sánchez afirmó hace un par de días. 
A ERC le suena bien la música del discurso, pero se reserva su derecho de enmienda
Al presidente sólo le queda cerrar los últimos flecos del texto. Con todo el contenido de la conferencia en mente, será a partir del día 5 de septiembre cuando todos los diputados de Junts per Catalunya viajarán del 5 al 7 de septiembre a Waterloo para encontrarse con Puigdemont para abordar el curso político de este “otoño caliente”. 

Es previsible, sin embargo, que Torra vuelva a Barcelona antes, ya que el día 6 se celebra la Junta de Seguridad de Catalunya, que él mismo preside. Con toda probabilidad, su grupo parlamentario lo apoyará. 

Queda por ver qué sucederá con ERC, que gobierna en la mitad de las conselleries. Los republicanos apuestan por la desobediencia y las bases obligaron a explicitar la vía unilateral en su ponencia política, aprobada a finales de junio. 

Pero ERC ha dejado claro que hay que ampliar antes la mayoría social en favor de la independencia para encarar un nuevo embate al Estado. Y para llegar a este punto hace falta tiempo. 

A Esquerra le suena bien la música del discurso, pero se guarda también su derecho de enmendar el texto de Torra. 
Puigdemont dio el visto bueno al texto en la reunión mantenida en Waterloo
Además hay que tener presente que su presidente, Oriol Junqueras, permanece encerrado en la prisión y que el enfrentamiento que plantea Torra no hará más fácil su salida, como mínimo, una salida con el plácet de los jueces. 


Torra, en su libro Els últims 100 metres, publicado pocas semanas antes del 1-O y donde traza una hoja de ruta para la independencia, se hace eco de tres fases en la desobediencia: la fase de protesta, la fase de no cooperación y la fase de suplantación. El autor cree que Catalunya sólo alcanzaría la independencia si pasa de la primera a la segunda. 

¿En qué se traduciría? Una hipótesis que se apunta es la de liberar –si son sentenciados y son trasladados a prisiones catalanas– a los exmiembros del Govern, la presidenta del Parlament, el presidente del grupo parlamentario de JxCat y el líder de Òmnium Cultural, dado que Catalunya, y concretamente el Departament de Justícia que dirige Ester Capella, tiene las competencias transferidas por el Estado en materia de prisiones. 
Junqueras lee la conferencia
El presidente de la Generalitat, Quim Torra; el presidente del Parlament de Catalunya, Roger Torrent, y el vicepresidente del Gobierno, Pere Aragonès, visitaron a los líderes independentistas encarcelados en Lledoners. 

El encuentro, que tuvo lugar en torno a las 17 h, no figuraba en ninguna de sus agendas, ya que, según fuentes del Gobierno, “son visitas de trabajo”. 

Además, aseguran que en esta reunión Torra entregó el contenido de la conferencia a Oriol Junqueras, Jordi Turull, Josep Rull, Raül Romeva, Joaquim Forn, Jordi Sànchez y Jordi Cuixart para que le dieran su conformidad y lo enmendaran, si lo consideran conveniente. 

A su vez, Torra, Torrent y Aragonés hablaron con los presos sobre el principio de acuerdo a que han llegado Junts por Catalunya y ERC sobre la suspensión de los diputados procesados por el juez del Tribunal Supremo Pablo Llarena, y que habían provocado una grave crisis entre las dos formaciones. 

Fuentes del Gobierno aseguraron que se trata de una reunión de carácter ordinario y que estos encuentros, así como las que se hagan en Bélgica, serán más habituales.
  
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Encontronazo entre monárquicos e independentistas en la plaza Catalunya.

Los dos bandos se han enfrentado al encontrarse en la plaza


Integrantes de los Comités de Defensa de la República (CDR), durante la marcha que han organizad (Susanna Sáez / EFE)

Una vez finalizado el acto oficial de homenaje a las víctimas de los ataques del 17-A, se han producido algunos episodios de tensión entre miembros de la Unión Monárquica de España, que había convocado una marcha de apoyo al Rey en la plaza Catalunya, y manifestantes convocados por los Comités de Defensa de la República (CDR).

Ambos grupos han coincidido en la céntrica plaza barcelonesa, en el cruce precisamente con la Rambla de Canaletes y la calle Pelai, cuando los manifestantes independentistas han llegado subiendo por la Rambla, y se han producido algunos gritos y choques, especialmente después de que algún manifestante monárquico tratara de quitar retirar por la fuerza carteles independentistas o antimilitaristas.


Estas situaciones de tensión, entre insultos y proclamas de distinto signo, y algún careo entre manifestantes, han obligado a los Mossos d’Esquadra a intervenir para crear un cordón de seguridad entre ambos.

La manifestación de los CDR ha arrancado en el sur de la Rambla, cerca del monumento dedicado a Colón, y en su recorrido hacia la plaza Catalunya, ya ha protagonizado algunos choques con otras personas con banderas españolas, aunque la situación no ha ido a más.

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El controvertido y mitológico origen de la señera que reivindican los nacionalistas.

Según el mito, Carlos «El Calvo» dibujó con la sangre de Wifredo «El Velloso», herido en combate, cuatro barras rojas en el escudo dorado, pronunciando las célebres palabras: «Estas serán vuestras armas, conde». El relato está copiado del origen del escudo de un linaje castellano 


El origen de lo que hoy es la bandera oficial de la Comunidad Autónoma de Cataluña –también presente en Valencia, Aragón y Mallorca–, la señera, sigue siendo motivo de una decimonónico controversia, donde algunos nacionalistas han elevado una acreditada leyenda a la categoría de real. 

Según el mito, el Emperador franco Carlos «El Calvo» dibujó con la sangre de Wifredo «El Velloso»gran protagonista del relato de la Cataluña ficticia–, herido en combate, cuatro barras rojas en el escudo dorado, pronunciando las célebres palabras: «Estas serán vuestras armas, conde». El relato, sin embargo, está copiada literalmente de un pasaje de la toma de Córdoba por Fernando III, donde se dice que el Rey castellano quiso premiar la valentía de uno de los caballeros empapando los dedos en la sangre del herido y dibujando en su escudo tres franjas rojas. 

Como Jordi Canal narra en su nuevo libro «Historia mínima de Cataluña» (Turner, 2015), en el origen de la señera, posiblemente en el siglo XII, «lo histórico y lo legendario se han fundido con harta frecuencia a la hora de explicar cómo y en qué momento preciso hizo su aparición este emblema». 

Según la versión más extendida, el Emperador Carlos «El Calvo» (en otras versiones sustituido por Luis «El Piadoso») concedió a su vasallo Wifredo «El Velloso»titular de los Condados catalanes– un escudo con cuatro barras rojas por su servicio en la guerra contra los normandos. 

El Emperador mojó los dedos en la herida de guerra de Wilfredo y dibujó cuatro palos en el que hasta entonces había sido su blasón raso dorado. No obstante, ya el primer problema de la leyenda es que tiene lugar a finales del siglo IX, cuando en realidad los emblemas heráldicos sobre escudo aparecen en Europa a partir del siglo XII.

Wifredo «El Velloso», el epicentro del relato 

La falsa idea de que Wifredo «El Velloso» fue el artífice no ya de la independencia de los condados catalanes –los cuales simplemente pasaron a manos de un mismo linaje bajo su administración– sino del nacimiento de Cataluña fue popularizada durante «la Renaixença», en el siglo XIX, por el dramaturgo Serafí Pitarra, a través de su frase «Fills de Guifré el Pilós, això vol dir catalans» («Hijos de Wifredo el Velloso, esto quiere decir catalanes»). 

Una lectura con más literatura que historia, como suele ocurrir con los relatos nacidos al abrigo del romanticismo, que también desempolvó la vinculación de Wifredo con el origen de la bandera de las cuatro barras rojas sobre fondo amarillo, citada por primera vez en el siglo XVI. Fue así el sacerdote y teólogo valenciano Pedro Antón Beuter el primero que dio probablemente forma a la leyenda en la «Crónica general de España, y especialmente de Aragón, Cataluña y Valencia», escrita en 1551. 

El medievalista Martín de Riquer Morera apunta a que es posible que el sacerdote valenciano se inspirara en el uso de la sangre para crear escudos de armas en las aventuras de Galaad (caballero de la Mesa Redonda del Rey Arturo y uno de los tres que alcanzaron el Grial en las leyendas artúricas) y a que, en todo caso, algunas frases están copiadas literalmente de un fragmento de «Nobiliario vero» (1492), una obra que detalla el origen de las armas heráldicas del linaje de la familia de los Córdoba.

Pocos historiadores han dado así por bueno este relato. La mayoría prefiere remitirse a la primera evidencia documental del emblema, fechada en el año 1150 (siglo XII), tras la unión de los condados catalanes con el reino vecino de Aragón. Esta primera representación muestra a Ramón Berenguer IV montado en caballo con un escudo que contiene varias rayas heráldicas, aunque existen pinturas románicas con el símbolo que podrían remontarse a un tiempo anterior. 

Pero más allá de cuál fue la primera prueba documental, la disputa se enfoca en saber si las cuatro barras fueron aportadas por los Condados catalanes o por el Reino de Aragón, cuyas barras de gules en campo de oro podrían proceder de la temprana vinculación del Reino de Aragón con la Santa Sede (el Rojo y el Amarillo eran los colores pontificios en la Edad Media). 

Así, cabe mencionar que cuando Ramón Berenguer IV se casó con Petronila de Aragón, dando forma a la unión entre catalanes y aragoneses, no pudo titularse rey sino príncipe, puesto que esta dignidad quedaba reservada a su suegro. El hijo del matrimonio, Alfonso II, sí se tituló Rey y heredó la dignidad familiar del Reino de Aragón y sus símbolos, lo cual supondría en principio que el escudo de las cuatro barras procedía de la vía materna, la aragonesa. 

Con todo, muchas de las teorías que defienden que fue una aportación catalana son igual de ricas en argumentos, haciendo imposible encontrar hoy un punto de coincidencia. 

Con el paso de los siglos, la señera cayó en cierto olvido, siendo rescatada como emblema catalanista en torno a 1880 y adquiriendo un tono reivindicativo entonces. En este ejercicio de arqueología de los símbolos, las cuatro barras se impusieron a otras enseñas con tanta o incluso más importancia en la historia de Cataluña. 

Una de estas era la bandera de San Jorge, una cruz griega roja sobre fondo blanco, que fue adoptada como propia en el pasado por las instituciones barcelonesas e incluso por la Diputación del General. En la rendición de Barcelona de 1714, Francesc de Castellví describe, en «Narraciones históricas desde el año 1700 al 1725», la entrega de las banderas al ejército de Felipe V: «Empezando por las de la Coronela y la antiquísima bandera de Santa Eulalia y acabando por la de San Jorge, que es la que representaba el Principado». 

La «estelada» catalana, un fenómeno moderno 

La «estelada» catalana, empleada hoy por los simpatizantes del independentismo, data de inicios del siglo XX y nació de la fusión de las cuatro barras tradicionales con un triángulo estrellado a la izquierda. Un elemento considerado inspirado en las banderas de Cuba y Puerto Rico y diseñado por Albert Ballester. Tras su estancia en Cuba y en Puerto Rico, Vicenç Albert Ballester –activista del partido Unión Catalanista y de otros movimientos e iniciativas de carácter independentista– tomó la idea de añadir un estrella a la bandera llamada a ser el icono del nacionalismo. 

En ese momento, con las recientes independencias de Cuba y Puerto Rico, la estrella de sus banderas era un referente de la lucha contra el Imperio español. De hecho, el documento más antiguo en el que aparece una «estelada» se titula «What says Catalonia» («Que dice Cataluña»), con fecha del 11 de septiembre de 1918, y es una carta elogiosa hacia EE.UU, considerado «el libertador de Cuba y Puerto Rico» por éstos. 

El texto, firmado por el Comité Pro Cataluña, fundado dos meses antes del comunicado, pide a «la victoriosa Entente, por el Derecho y la Libertad de los Pueblos, la revisión del Tratado de Utrecht. ¡Viva la Entente! ¡Gloria a Wilson! ¡Justicia!». 

Dos décadas después de su creación, la «estelada» fue declarada bandera oficial de la «República Catalana Independiente» en la «Constitución de la Habana», que se escribió y firmó en la capital de Cuba entre 15 de agosto y el 2 de octubre de 1928. Francesc Macià, por aquel entonces fundador del partido «Estat Català» y posteriormente proclamado presidente de la Generalitat, fue uno de los impulsores de esta constitución que reconocía la «estelada» de forma oficial y quien instigó para que se colgara en el balcón del Palacio de la Generalitat cuando el 14 de abril de 1931 se proclamó la República Catalana. 

No en vano, el estatuto de autonomía de 1979 recogió tras el franquismo que la bandera oficial de la Comunidad de Cataluña es la señera, abandonando el uso de la «estelada» a los grupos políticos secesionistas. Su popularidad, de hecho, se ha extendido solo a partir del siglo XXI. 
  
¡Gracias por leerme! Fuentes de consulta: abc.es/españa 

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