Mostrando entradas con la etiqueta MUJERES EN LA HISTORIA. Mostrar todas las entradas

LILITH O LA DEMONIZACIÓN DE LA MUJER.

La Historia la cuentan los vencedores, y esto es válido en términos de razas, etnias, nacionalismos, e, incluso religión. Por ello, las religiones de corte patriarcal, han demonizado durante milenios a las deidades femeninas.



Quizá hayas oído hablar de Lilith o Lilit. Su nombre evoca al viento o los espíritus, lil en lengua sumeria o a la noche, layla, en las lenguas semitas. Aunque en la actualidad protagonice series de anime y videojuegos fantásticos y se haya ganado el dudoso honor de ser considerada reina de vampiros, madre de demonios o ambas cosas a la vez, Lilith, mucho más anciana que los cultos que la han demonizado, no siempre fue un ser diabólico.

El eco de su nombre se pierde en las brumas de la anciana Mesopotamia, pues las primeras referencias a esta entidad femenina aparecen en tablillas sumerias, fechadas en torno al III milenio a.C. En ellas se habla de un océano infinito —símbolo del caos primigenio— del que emergen dioses y semidioses. Lilith simbolizaba la parte femenina de uno de los Agbal o semidioses hermafroditas que surgieron del Abismo para servir a los primeros dioses. 

Era la encargada de custodiar las puertas que separaban el plano físico del espiritual, una suerte de guía hacia la sabiduría de la inmortalidad. Por ello en la iconografía del momento aparece llevando los anillos de Shem, los símbolos que demuestran que un individuo ha cruzado hacia la inmortalidad y ha alcanzado la sabiduría del Árbol del Conocimiento.

¿De qué manera iniciar esa transformación espiritual? No eran pocos los cultos que se valían de relaciones sexuales “sagradas” con vírgenes sacerdotisas. Ello derivaría del eterno misterio del universo femenino: sus ciclos, su capacidad de dar vida…  Para la imaginería sumeria, Lilith es una joven doncella alada que atrae a los hombres al templo de Ishtar para la celebración de rituales sexuales. Sin embargo, a partir del II milenio a. C. la influencia asiria alteró esta visión. 

En la concepción asiria Lilith aparece ya representada al lado de los reyes sosteniendo en sus manos la vara y el anillo de la autoridad regia, flanqueada por el Pájaro de la Sabiduría y el León, señor de las bestias. Los rituales sexuales parecen haber llegado a su fin, al igual que las pócimas transformadoras para alcanzar el autoconocimiento. 

Llegan malos tiempos para el sacerdocio femenino y Lilith pasa a un segundo plano, como acompañante de hombres poderosos, presentando así por primera vez a la religión como lo que terminaría por ser en todo Oriente Medio, un entorno solo apto para dioses masculinos, cuyos sacerdotes alcanzarán una gran ascendencia sobre la población. 

Decae el culto a Ishtar, y quizá con la intención de mancillar la memoria de la diosa, su servidora, Lilith, deja de ser la imagen del sexo transformador para estar vinculada a la seducción como engaño y a las muertes de neonatos.

La atrayente figura de Lilith fue adoptada y transformada por los judíos durante su cautiverio en Babilonia, hasta el punto de situarla como la primera mujer de Adán, tal y como señalan los escritos hebreos de Ben Sirah (midrash del siglo X) . “Yahveh creó a Lilith, la primera mujer, como había creado a Adán, de la tierra y el polvo”, una afirmación que muestra a una Lilith creada a imagen y semejanza de Yahveh y dotada de las mismas capacidades que Adán, una mujer en igualdad, que, sin embargo, terminaría siendo sustituida por Eva. 

¿Qué sucedió? Los evangelios apócrifos y los escritos del Yalqut Reubeni nos dan la clave: “Adán y Lilith nunca encontraron la paz juntos, pues cuando él quería acostarse con ella, Lilith se negaba, considerando que la postura recostada que él exigía era ofensiva para ella. ¿Por qué he de recostarme debajo de ti? – preguntaba – Yo también fui hecha de polvo y, por consiguiente, soy tu igual. Fuimos hechos iguales y debemos hacerlo iguales.”

El “empoderamiento sexual” de Lilith agrava las diferencias con Adán y quizá cuando éste trata de forzarla, Lilith invoca el nombre de Yahveh y escapa del presunto Paraíso. Adán, dolido, solicita la ayuda de Dios para recuperarla y éste, conmovida envía a tres arcángeles, Senoy, Sansenoy y Samangelof en su busca. 

La encuentran, por supuesto. Vive a orillas del Mar Rojo junto a Samael, el ángel que había renegado de Dios, y juntos se dedican a criar su infinita prole de lilims, mitad humanos, mitad demonios. Ante el requerimiento de Lilith de volver con su compañero, los arcángeles la amenazan:

“Si no regresas con Adán cien de tus hijos morirán cada día”. 

Ella no se somete y les responde con igual furia, advirtiéndoles de lo que hará si cumplen su amenaza: 

“Mataré a los hijos de los hombres, los niños estarán bajo el peligro de mi ira por ocho días tras su nacimiento y las niñas por veinte”. 


A partir de ese momento, Lilith pasa a convertirse en un ser cruel e insaciable a quien se culpa de las muertes de neonatos. De su juramento que no dañar a ningún niño que llevase el nombre de alguno de los arcángeles, parece provenir el origen de los amuletos que colocaban los judíos en el cuello de sus recién nacidos.

Si bien , estrictamente hablando, el Antiguo Testamento menciona a Lilith sólo en una ocasión, las contradicciones del génesis bíblico, permiten identificarla. El pasaje Génesis 1,27 señala: “Y Dios creó al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó, macho y hembra los creó. Y Dios los bendijo diciendo, sed prolíficos y multiplicaos, poblad la tierra y sometedla”. 

De este pasaje se desprende que la creación del hombre y la mujer se hizo a su imagen y semejanza de Dios, siendo ambos iguales. Sin embargo, el pasaje Génesis 2,21 narra: “Entonces Yahvé Dios hizo caer sobre el hombre un sueño letárgico, y mientras dormía tomó una de sus costillas, reponiendo carne en su lugar; seguidamente, de la costilla tomada formó Yahvé Dios a la mujer y se la presentó al hombre, quien exclamó, ésta sí que es hueso de mi huesos, y carne de mi carne, ésta será llamada varona, porque del varón ha sido tomada”. ¿Qué significa esto? ¿Quizá que existió otra mujer anterior que no era hueso de sus huesos y que fue creada de la tierra y el polvo?

Lilith ha sido históricamente identificada con la serpiente. La iconografía hebrea recupera esta similitud, al presentarla en el jardín del Edén como una mujer mitad humana mitad serpiente, enroscada en el Árbol del Bien y del Mal y tentando a Eva, la nueva mujer de Adán. 

Su evolución iconográfica desde la Lilith de los relieves sumerios se caracteriza por la adquisición sucesiva de características lascivas, nocturnas y sangrientas, que culminarán con la imagen de la Lilith hebrea convertida en un ser demoníaco que se alimenta de la sangre de los recién nacidos. Este terminaría por ser su rasgo definitorio, y lo que en la imaginería de la Edad Media, la asimilaría a los seres vampíricos.

Desde un análisis antropológico, en el trasfondo de esta transformación aparece la intención de denostar, de convertir en un ser malvado o indigno al arquetipo de una deidad femenina, empoderada sexualmente, y defensora ferviente de una igualdad de género. 

La insumisión femenina, presente en muchas mitologías paganas, se enfrenta así a tradiciones de origen patriarcal, — como, en este caso, las abrahámicas— para las que su comportamiento libre e igualitario adquiere tintes negativos y pecaminosos. La mujer se convierte entonces en el oponente, el “enemigo”,  la causante de la desgracia del hombre; la inductora del pecado, y, por supuesto, el demonio mismo.


¡Gracias por leerme! 

 http://masobesi68.blogspot.com/

Leer más

Carmen de Burgos.

No conoces a la primera mujer periodista por culpa de Franco, y deberías.
Carmen de Burgos - Imagen exclusiva de Beatriz Luque.
  • Se cumplen 150 años del nacimiento de Carmen de Burgos, una pionera en el reporterismo de guerra y el feminismo que fue silenciada por la censura 
  •  
  • Fue apodada "la divorciadora" por sus campañas a favor de los derechos de las mujeres y "Colombine" como sobrenombre en sus artículos más políticos
Carmen de Burgos, Colombine, la primera periodista española

Que levante la mano quien no haya leído La Regenta, 1984 o no conozca a Émile Zola, Ian Fleming o a Albert Camus. Aunque todos ellos y sus obras sufrieron el yugo de la censura franquista, son autores que regresaron al imaginario español tras la muerte del dictador. Pero hubo otros que no corrieron esa suerte. A Carmen de Burgos (Almería, 1867-1932), los órganos censores le incautaron directamente su nombre. 

Cualquier letra, artículo, libro o cuento que llevara su firma fue reducido a cenizas y no quedó ni rastro de su lucha en las librerías o en las bibliotecas públicas. A diferencia de los que encabezan el artículo, los años no sirvieron de redención en este caso y el olvido continúa pesando sobre nuestra primera periodista, reportera de guerra e incansable defensora de los derechos de la mujer. 

Por suerte, hay quienes siempre la tuvieron presente y ahora celebran el renacer de esta figura imprescindible en su 150 aniversario. 

"Este año, no se sabe por qué razón, parece que todos nos hemos puesto de acuerdo para rendir este gran homenaje a Carmen", declara emocionada María Serrano a eldiario.es. La presidenta de la Fundación Carmen de Burgos celebra los actos que le dedican durante este mes la Biblioteca Nacional y el Ateneo de Madrid, pero también lamenta que haya costado tanto tiempo recomponer los pedazos que rompió el franquismo. 

"Hay centros con su nombre hasta en Brasil, y en España aún tiene que pagar el secuestro de su obra", dice Serrano. No le sorprende que otras feministas como Emilia Pardo Bazán, Clara Campoamor o Victoria Kent se repusieran al Régimen porque "Carmen era pólvora para Franco". "Se veía que podía hacer mucho daño. Fíjate como fue, que hasta después de muerta Franco la persiguió. 

Manejaba una gran cantidad de códigos para llegar a las mujeres sin ser tachada de radical, y eso calaba más que cualquier otra cosa", explica la presidenta. Para entender esta caza de brujas, repasaremos las ideas transgresoras de Carmen de Burgos en vida. Y, aunque fueron muchas y muy celebradas, pocos le atribuyen ese mérito hoy en día. 

Carmen de Burgos y miembros de la Liga Internacional de Mujeres, en un acto contra la pena de muerte en el Ateneo de Madrid (1931)


La "divorciadora" 

Carmen de Burgos tuvo que esconder su perfil reformista detrás de multitud de seudónimos como Perico el de los palotes, Gabriel Luna o Marianela, pero el más famoso de todos fue Colombine. El mote se lo puso Augusto Suárez de Figueroa, que fundó el Diario Universal tras abandonar la dirección del Heraldo de Madrid. Allí fue donde Colombine dio sus primeros pasos como periodista con una columna semanal titulada Lecturas para la mujer, con lo que se convirtió en la primera redactora con un espacio propio en nuestro país. 

Sobre el papel, Carmen tenía que dar consejos a las señoritas casaderas y a las amas de casa sobre belleza y hogar. Y así lo hizo. Lo que tampoco le impedía meter poco a poco píldoras políticas, sufragistas y de empoderamiento para sus lectoras. 

Ella sabía de buena tinta que el matrimonio, muchas veces, estaba lejos de ser la panacea que predicaba el "ferviente catolicismo", como Burgos lo refería. Se casó a los 16 años con un periodista alcohólico y mujeriego en Almería y, tres abortos y un millar de noches solitarias después, lo abandonó con su única hija entre los brazos para partir en dirección a Madrid. 

En 1903, Columbine comenzó en el Universal, donde un año más tarde publicaría su polémico artículo El club del divorcio: 

 "Me aseguran que muy en breve se fundará en Madrid un ‘Club de matrimonios mal avenidos’, con objeto de exponer sus quejas y estudiar el problema en todos sus aspectos, redactando las bases de una ley de divorcio que se proponen presentar en las Cámaras" 

Las reacciones del público, algunas a favor y casi todas airadamente en contra –de donde nació el sobrenombre de "la divorciadora"–, le inspiraron para escribir un libro al respecto. 

El divorcio en España (1904) recogía los testimonios de importantes intelectuales del país como Azorín, Unamuno, Pardo Bazán, Blasco Ibañez o Francisco Giner de los Ríos, en los que incluso Emilia se mostró equidistante. "No tengo opinión alguna sobre el divorcio. (…) Necesitaría dedicarme a estudiar esa cuestión, y no dispongo de tiempo", se excusó la gallega, como indica Mar Abad en este completo perfil. 

La encuesta final de lo que ella llamó "un libro colectivo ó social" arrojó un resultado de 1462 votos a favor y 320 en contra del divorcio. Pero Burgos no se sorprendió, sino que lo tomó como una muestra del flagrante retraso de su país respecto a Europa. 

"Sólo Italia, Portugal y España no tienen establecido el divorcio, aunque consienten el matrimonio civil. El hecho de que se empiece á discutir entre nosotros la conveniencia del divorcio como una idea nueva demuestra un lamentable retraso. 

De nuestro plebiscito resulta que la opinión de España es favorable al divorcio y es indudable que se establecerá entre nosotros como conquista de la civilización". 

 No contenta con el resultado, dos años más tarde se embarcó en la labor de hacer campaña por el sufragio femenino en una columna del Heraldo de Madrid, con la que terminó de sembrar antipatías. La idea le vino tras recibir una beca en 1905 del Ministerio de Instrucción Pública para viajar y estudiar los sistemas de educación de otros países. 

De todos esos destinos, llegó especialmente conmocionada de Francia, hogar de Émile Zola y del Lyceum Club de París, donde Carmen de Burgos conoció a las sufragistas británicas y se imbuyó de sus ideales. 

La corresponsal de guerra antibelicista 

Sin embargo, la columna El voto de la mujer tuvo que cerrar por presiones, así que Colombine hizo las maletas y, en 1909, se lanzó a un nuevo reto en el Heraldo. "Sus crónicas de guerra son imprescindibles", recuerda María Serrano. Fue la primera corresponsal mujer en pisar un campo de batalla, en este caso el de la Guerra de Melilla. Burgos mandaba sus artículos desde la ciudad asediada, en los que poco a poco destilaba un creciente tono antibelicista. 

"El mundo civilizado pone el fusil en la mano del hombre, le da orden de matar, y si el hombre arroja el arma y rehúsa ser homicida, se le trata como delincuente… Todo hombre debe, ante todo, y cueste lo que cueste, negarse a tal servidumbre". 

 "No anteponía la rebeldía de la mujer sobre el hombre, sino que pregonaba la igualdad de derechos humanos. Es por eso que hizo una importante campaña por la objeción de conciencia", recuerda la presidenta de su Fundación. Estas ideas, ya más reposadas, las amplió en un artículo llamado ¡Guerra a la guerra! y más tarde en su libro Al balcón (1913). 

"Sí. He hecho el periodismo vivo, activo, de batalla. He sido la primera mujer que se ha visto ante la mesa de la Redacción, que ha hecho reportajes, que ha organizado encuestas, que ha vivido y sentido. En fin, el periodismo de combate, ágil, nervioso y bohemio", respondía en una entrevista al final de su vida. 



Pero Columbine no se debió solo a las rotativas, sino que fue una figura imitada y admirada en los círculos literarios gracias a sus once novelas largas, el centenar de novelas cortas, sus cuentos y ensayos. Un gran ejemplo fue Puñal de claveles (1931), basado en el crimen de Níjar y que inspiró a Lorca en la magistral Bodas de sangre. La versión de la escritora es un canto a la emancipación de la mujer y a la búsqueda de la pasión, que Burgos encontró junto al escritor Ramón Gómez de la Serna, 21 años más joven que ella. 

También se atrevió con la homosexualidad en la novela corta Ellas y ellos o ellos y ellas; con el Artículo 438, que daba cobertura legal al marido para asesinar a su esposa si le era infiel, en un libro homónimo; y con el feminismo sin medias tintas en La mujer moderna y sus derechos (1931). 

"Era sibilina. Sin hacer daño y sin que la censurasen, llegó a las ciudadanas españolas, pero sabía a lo que se enfrentaba. Se hizo amiga de estas lectoras y de algunos lectores para meterse en sus hogares con sus columnas", termina María Serrano. 

Su Fundación espera que este homenaje por su 150 aniversario no se quede en lo meramente anecdótico y consiga llevar a Carmen de Burgos a las escuelas. "Queremos que figure en los libros de texto por el personaje literario y transgresor que fue, tanto en España como en el extranjero", resume. 

Ha llegado la hora de levantar esa losa que el franquismo arrojó sobre la memoria de Colombine, y dejar que ella arroje su luz feminista en nuestras antologías periodísticas y literarias. 

Si quiere saber más de la figura de Carmen de Burgos, no se pierda este reportaje en profundidad de la revista Yorokobu. 
    ¡Gracias por leerme! 
           Mónica Zas Marcos
     http://masobesi68.blogspot.com/

Leer más

Livia Drusila - Emperatriz romana consorte*


Livia Drusila
Emperatriz romana consorte

Detalle de la estatua de Livia del M.A.N. (Madrid)

Información personal
Nombre secularLivia Drvsilla Iulia Avgvsta
Reinado27 a. C.-14 d. C.
Nacimiento30 de enero 59/58 a. C.
Fallecimiento29 d. C.
PredecesorNinguno
SucesorLivia Orestila
Familia
DinastíaJulio-Claudia
PadreMarco Livio Druso Claudiano
MadreAufidia
Consorte1) Tiberio Nerón
2) Octaviano
DescendenciaCon 1) Tiberio y Druso



Livia Drusa Augusta, Livia Drusila o Julia Augusta (59/58 a. C.-29 d. C.), fue la tercera esposa del emperador Augusto. Era hija de Marco Livio Druso Claudiano, el cual se suicidó en la batalla de Filipos.

Se casó en primeras nupcias con Tiberio Claudio Nerón, a quien dio dos hijos: Tiberio Claudio Nerón, futuro emperador, y Druso, gran general. Fue abuela de Germánico y Claudio, bisabuela de Calígula y Agripina la Menor y tatarabuela de Nerón.

Fue deificada por Claudio y recibió el título de Augusta después de que Tiberio se negase a hacerlo y a ejecutar su testamento, tarea que fue llevada a cabo por Calígula.

Calígula
En 42 a. C., su padre la casó con Tiberio Claudio Nerón, su primo, de condición patricia, que luchaba con él en el lado de los asesinos de Julio César contra Octavio. Su padre se suicidó en la batalla de Filipos, junto con Cayo Casio Longino y Marco Junio Bruto, y su marido a continuación siguió luchando contra Octavio, ahora en nombre de Marco Antonio y de su hermano. 

En 40 a. C., la familia se vio obligada a huir de Italia con el fin de evitar las proscripciones octavianas, y se unió con Sexto Pompeyo en Sicilia, después de pasar a Grecia.

Sobrevivió a su segundo hijo Nerón Claudio Druso y a sus nietos: Germánico hijo de Druso el Mayor y a su primo Druso el Menor hijo de Tiberio.

Biografía

Livia nació el 30 de enero del año 59 o 58 a. C., hija de Marco Livio Druso Claudiano y su esposa Alfidia. Su madre, Alfidia, era hermana de Aufidio Lurco. En 42 a. C. su padre se suicidó en Filipos junto con Casio y Bruto, los asesinos de Julio César, que fueron derrotados por Octaviano y Marco Antonio.

Matrimonio con su primo Tiberio y con el emperador Augusto

Estatua de Livia ataviada como Ceres (Museo del Louvre, París)
En torno a 42 a. C., contrajo matrimonio con Tiberio Claudio Nerón, un primo suyo de familia patricia. Después de la Guerra Civil que siguió al asesinato de Julio César, Tiberio Claudio Nerón estaba en el bando contrario a Octavio; la familia sobrevivió a la persecución y se encontró con Augusto en 39 a. C. En aquellos momentos, Livia ya tenía un hijo, el futuro emperador Tiberio, y estaba embarazada del segundo, Druso el Mayor. 

La leyenda cuenta que Augusto se enamoró fulminantemente de ella, pues pasaba por ser una de las mujeres más bellas de su tiempo, y que se casaron un día después de que sus divorcios fueran anunciados. Aparentemente, Tiberio Claudio Nerón estuvo de acuerdo en ello y fue a la boda. La importancia del papel de los Claudios en la política de Augusto y la supervivencia política de Tiberio Claudio Nerón parecen las explicaciones más racionales para esta tempestuosa unión.

De cualquier modo, el matrimonio entre Livia y Augusto se mantuvo durante los siguientes 52 años, a pesar del hecho de que no tuvieron hijos, y ella siempre disfrutó del privilegio de ser la consejera de confianza de su esposo.

Livia, emperatriz de Roma

 

Después del suicidio de Marco Antonio tras la batalla de Accio en 31 a. C., Octaviano no encontró más oposición a su poder. Finalmente, y siempre con Livia a su lado, fue nombrado emperador de Roma con el título de Caesar Augustus. Juntos, establecieron el modelo de pareja romana. A pesar de su riqueza y de su poder, Augusto y su familia siguieron viviendo modestamente en su casa del Palatino. 

Livia fue el paradigma de la matrona romana: nunca llevó excesiva joyería ni vestidos pretenciosos, se ocupó de las labores domésticas y de su esposo -en ocasiones tejiendo ella misma sus ropas-, aunque intervino activamente en política, siendo considerada la mano derecha del emperador Augusto.

En 35 a. C., Augusto permitió a Livia administrar sus propias finanzas y le dedicó una estatua pública. Livia tuvo su propio círculo de clientes y colocó a muchos de sus protegidos en puestos oficiales, incluyendo al abuelo de Otón y al mismo Galba. A la muerte de su esposo, Livia logró que Tiberio, su hijo mayor, fuese investido emperador, tras las sospechosas muertes de otros miembros de la familia imperial. Sin embargo cuando murió, Tiberio recibió la noticia con frialdad, y no sólo no asistió a sus funerales, sino que prohibió que se le rindieran los honores correspondientes.

Madre e hijo

Livia desempeñó un papel vital en la formación de sus hijos Tiberio y Druso. La atención se centra por su parte en el divorcio de su primer marido, padre de ambos, en 39 a. C. Sería interesante conocer su papel en éste, así como en el divorcio de Tiberio y Vipsania en 12 a. C., debido a la insistencia de Augusto: si fue neutral o meramente pasiva, o si ella intervino activamente en este proceso, actos por los que Tiberio pudo guardarle rencor a su madre, ya que él se vio obligado a abandonar a la mujer que amaba por consideraciones dinásticas.

Personalidad

AñadirEstatua de Livia Drusilla divinizada de Paestum. Porta un velo como sacerdotisa del culto de Augusto. Museo Arqueológico Nacional de Madrid. leyenda
Durante su tiempo, Livia gozó de la popularidad del pueblo romano. Para ser más que la "mujer bonita", como se describe en los textos antiguos, Livia se sirve de la imagen pública de la idealización de las cualidades femeninas romanas, una figura maternal, y, finalmente, una diosa como la representación que alude a su virtud. 

Livia, que simboliza el poder en la renovación de la República con las mujeres y virtudes que muestra en público, tuvo un efecto espectacular en la representación visual del futuro imperial de la mujer como ideal de honorables madre y esposa romana, aunque después ha sido sospechosa del envenenamiento de muchos de estos personajes, entre ellos del de su hijastra Julia. 

"Se escuchó el rumor de que, cuando Marcelo, sobrino de Augusto, murió en 23 a. C., no fue por muerte natural, y que detrás de esto se encontraba Livia" (Dión Casio) 55.33.4). Uno por uno, todos los hijos de Julia y Marco Vipsanio Agripa habían muerto prematuramente: en primer lugar y, a continuación, Lucio y Cayo, a quienes Augusto había adoptado como hijos, con la intención de que fueran sus sucesores.
 

Por último Póstumo Agripa, el menor, a quien Octavio había adoptado como hijo, también fue encarcelado por conspiración y finalmente muerto. Tácito y Dión Casio mencionan en sus obras estos rumores, pero Suetonio no hace mención de los mismos, ni hay pruebas suficientes para darlos por válidos.

Deificación

No sería hasta el año 41 cuando su nieto Claudio, la reivindicaría con todos sus honores y se completaría su deificación, proclamándola Diva Augusta (La Divina Augusta), recibiendo como símbolo un carro tirado por elefantes, para transmitir su imagen en todos los juegos públicos. 

Se elevó una estatua en su honor en el templo de Augusto, junto con su marido y se celebraron carreras en su honor. Las mujeres romanas invocaban su nombre en sus juramentos sagrados. También tuvo su propio templo dedicado en la ciudad ática de Ramnunte.

Su divinización suponía un refuerzo al simbolismo de la familia imperial romana, haciéndola modelo virtuosa de matrona y al mismo tiempo, junto con la divinización de su marido, implicaba dar también carácter divino a sus descendientes de la dinastía Julia-Claudia.

En la literatura y la ficción

En la novela Yo, Claudio de Robert Graves, Livia es uno de los personajes principales. A lo largo de la novela es mostrada como un personaje malvado, frío y calculador que recurre a todo tipo de estratagemas para alcanzar sus objetivos que se resumen en conseguir que su hijo Tiberio suceda a Augusto como emperador. 

El narrador de la historia, Claudio, la incrimina por múltiples asesinatos, la mayoría de ellos por envenenamiento, entre los que se encontraría el del propio Augusto.

Las sospechas del narrador se confirman cuando se lo confiesa poco antes de morir, cuando alegó que existía una necesidad de los mismos para evitar que Roma entrase de nuevo en una guerra civil, y le pide a Claudio que la proclame diosa para librarse de las torturas del Infierno. En la serie de televisión homónima, Livia es interpretada por Siân Phillips.

En la novela La diosa mortal de Enrique Serrano se muestra una faceta más humana y mucho menos cruel de Livia. Como bien la define el autor, Livia fue una matrona romana, esposa, gobernante, madre, emperatriz y diosa, mortal pero de realizaciones inmortales.

 wikiwand
Leer más

Actea - Esclava de Claudia Octavia, emperatriz y primera esposa de Nerón*






Claudia Actea fue una joven liberta de origen anatolio que fue esclava de Claudia Octavia, emperatriz y primera esposa de Nerón. No se sabe si esta mujer era ya liberta de Claudio. Era originaria de Asia Menor. Con ayuda de Séneca y en contra de la opinión de Agripina se convirtió en amante de Nerón, hasta que apareció Popea Sabina. Fue ella quien depositó las cenizas de Nerón ante la tumba familiar.

Agripina, por deseo de conservar el poder, tenía una actitud incestuosa con su hijo. Séneca, al ver el camino que tomaba esto, dio entrada en la vida de Nerón a la liberta Actea. El emperador la conoció en un banquete que ofreció el general Otón, ya que la joven era amante de éste.


Neron quedó cautivado al ver la belleza exótica de la siria, de ojos y cabellos oscuros. El gobierno de Nerón fue bien hasta el momento en que apareció Actea. El se cansó de no gobernar y de que Séneca, Burro y su madre lo hiciesen en su lugar. Su madre incluso se atrevió a pretender tomar asiento en medio del Senado. Actea sedujo a Nerón y, ante sus consejos, él comenzó a tomar las riendas del gobierno.

La relación con ella no gustó a Agripina, por lo que Nerón al principio se la ocultó a su madre. Actea es calificada por Tácito como infame y vil esclava. Nerón, para ennoblecerla, decía que descendía del rey helenístico Átalo, y para ello sobornó a varios cónsules para que declarasen en falso bajo juramento que ella procedía de tal estirpe real (Suetonio), pues Nerón quería casarse con ella, aunque su madre consiguió sacarle la idea de la cabeza.

Tacito (Cayo Cornelio Tácito)
Según Tácito, cuando Nerón se enamoró de la liberta Actea, Agripina decía que tenía "como rival a una liberta, como nuera a una sierva..." (A, 13, 13). Más tarde fue suplantada por Popea.

Su relación con ella llegó a ser tan escandalosa que el prefecto de la guardia nocturna, Anneo Sereno, llegó a simular que era él el auténtico amante. Agripina se enfureció al saber que el emperador prefería a una esclava y no a ella, y que además pretendía casarse con esta liberta. Actea había sido nodriza de Nerón, además de su amante. 

Actea sobrevivió a Nerón y fue la que le ofreció las honras fúnebres junto con dos primas suyas, Ecloga y Alejandría, ordenando construir para él sobre la colina de los jardines un túmulo funerario de porfirita roja egipcia que costó unos 200.000 sextercios, y sobre el sepulcro se erigió un altar de mármol de Carrara. Según fuentes epigráficas, llegó a tener muchas tierras y esclavos.

Actea en la actualidad

 
 
En la película épica Quo Vadis? basada en una novela del mismo nombre, Actea aparece como un personaje secundario donde se dramatiza su relación sentimental con el emperador, al igual que en la película para la televisión Imperio: Nerón, donde también se especula que la liberta Actea era simpatizante del incipiente cristianismo en la Roma imperial.

 wikiwand
Leer más

FAUSTINA LA MENOR - Emperatriz romana consorte*


Cuando Antonino Pío, el cuarto de los "Cinco Buenos Emperadores" murió en 161 dC, Marcus Aurelius y Lucius Verus ascendieron al trono y se convirtieron en co-gobernantes. A Faustina la Menor se le dio el título de Augusta y se convirtió en emperatriz. Por desgracia, no mucho ha sobrevivido de las fuentes romanas respecto a la vida de Faustina, pero lo disponible no da buenas referencias de ella. 

Cassius Dio y la Historia Augusta acusan a Faustina de ordenar muertes por envenenamiento y ejecuciones; también ha sido acusada de instigar la revuelta de Avidius Cassius contra su marido. 

La Historia Augusta menciona adulterio con marineros, gladiadores, y hombres de rango; sin embargo, Faustina y Marco Aurelio parecen haber estado muy estrechamente vinculados emocionalmente. Para algunos investigadores de la historia, ella se lanzó a los brazos de ABIDIO CASIO cuando su marido agonizaba ... pero la repentina recuperación del emperador cayó por sorpresa, Faustina era la manzana de la discordia entre Marco Aurelio y su otrora gran amigo y leal general Avidius Cassius ... 

"Después de un sueño de un imperio que duró tres meses y seis días", Avidio Casio fue asesinado por un centurión; su cabeza fue enviada a Marco Aurelio, que se negó a verlo y ordenó enterrado Egipto reconoció de nuevo como emperador a Marcus Aurelius el 28 de julio de 175 dC. Como era de esperar, los acontecimientos de la rebelión de Cassius pasaron factura a Faustina, que murió en el invierno de 175, después de "un accidente", en el campamento militar en Halala (una ciudad en las montañas Taurus en Capadocia). 

Aurelio dió a Faustina el título de Mater Castrorum o Madre del Campo y así doro la píldora de su súbita e inesperada muerte. Quedó registrado en algunas historiografías que ella trató de hacer que su casa fuera un campamento del ejército imperial. Entre 170 a 175, estaba en el frente del norte, y en 175 acompañó a su marido, al emperador, al frente del este, donde la alcanzó el fatal destino.

 
IMPERIO ROMANO EN 125 dC 

Aunque las fuentes romanas dan una visión generalmente negativa de su carácter, gozó de alta estima entre los soldados y su propio marido le confirió honores divinos después de su muerte Faustina la Menor se casó con el futuro emperador Marco Aurelio. Adriano inicialmente la comprometió con Lucio Vero, pero prefirió a su primo Marco Aurelio; se casaron en 145 dC. 

Se convirtió en Augusta al año siguiente. Se decía que tenía un personalidad alegre, aunque la tardía y poco veraz Historia Augusta arremete contra ella, y cuenta historias de adulterios con marineros y gladiadores, sugiriendo que parió a Cómodo a consecuencia de una aventura con un gladiador; así explicaban la pasión de Cómodo por el combate en el circo. También se decía que Faustina se había lavado con la sangre de un gladiador muerto antes de yacer con Marco Aurelio. 

Comodo
Revuelta y muerte de Avidius Cassius El 175 dC, el general Avidius Cassius, general del emperador Marco Aurelio fue proclamado emperador romano después de la noticia errónea de la muerte del emperador; las fuentes indican que Avidio Casio se sintió alentado por Faustina, que preocupada por problemas de salud de su marido, creyendolo al borde de la muerte, y sintiendo la necesidad de que Avidio Casio actuara como su protector en el dificil trance de la viudez, ya que su hijo Cómodo, de 13 años, era todavía muy joven.

Ella también quería a alguien que actúe como contrapeso a las pretensiones de Tiberio Claudio Pompeyano, que estaba en una posición fuerte para tomar el cargo de Princeps en el caso de la muerte de Marcus Aurelius.

La ​​evidencia, incluyendo los propios escritos de Marcus, "Meditaciones", apoyan la idea de que Marcus estaba de hecho muy enfermo, pero para cuando se recuperó, Cassius ya estaba completamente aclamado por las legiones egipcias del II Traiana Fortis y del XXII Deiotariana. 

"Después de un sueño de un imperio que duró tres meses y seis días", Avidio Casio fue asesinado por un centurión; su cabeza fue enviada a Marco Aurelio, que se negó a verlo y ordenó enterrado Egipto reconoció de nuevo como emperador a Marcus Aurelius el 28 de julio de 175 dC. 

Como era de esperar, los acontecimientos de la rebelión de Cassius pasaron factura a Faustina, que murió en el invierno de 175, después de "un accidente", en el campamento militar en Halala (una ciudad en las montañas Taurus en Capadocia). 

Marco Aurelio pareció muy entristecido por perder su esposa y la enterró en el Mausoleo de Adriano en Roma. Ella fue deificada: su estatua fue colocada en el templo de Venus en Roma y un templo fue dedicado. El nombre de Halala fue cambiado a Faustinopolis y Aurelio abrió escuelas de caridad para las niñas huérfanas llaman puellae Faustinianae o 'Chicas de Faustina. Los baños de Faustina en Mileto se nombraron así en su honor.



Faustina acompañó al emperador Marco Aurelio, su marido, en la campaña del norte del Imperio de los años 170-174 y después en la campaña del este, donde murió (175). Marco Aurelio la consagró y fundó un establecimiento de caridad en su honor: la segunda Puellae Faustinianae (la primera la fundó su padre Antonino Pío en memoria de Faustina la Mayor).

cinabrio
Leer más

Popea Sabina la mayor - Emperatriz romana*


Popea Sabina fue una emperatriz romana que llegaría a ocupar tal posición y a recibir el título de Augusta por su unión marital con el polémico emperador Nerón. Popea nació en el año 30 en la ciudad romana de Pompeya, su padre fue Tito Olio, de profesión pretor, tal como se denominaba en el Imperio al magistrado que atendía todo tipo de pleito tanto en Roma como en el resto de sus provincias.



Su madre, con la cual compartía el mismo nombre, fue una muy elegante y aristócrata dama que terminaría suicidándose a instancias de las intrigas tejidas por la emperatriz Valeria Mesalina, esposa del emperador Claudio. 

Antes de casarse con Nerón, Popea, uvo otros dos matrimonios, primero se unió con el senador y prefecto de la Guardia Pretoriana, Rufrio Crispino. Juntos tendrían un hijo que se llamaría al igual que su padre, como era costumbre de la época. 

Tiempo después, Popea, se une a Marco Salvio Otón, quien fuera emperador por un muy cortísimo tiempo, tres meses nomás. En tanto, su relación con Nerón comenzó como amante, cuando éste frecuentaba en su casa a Otón, segundo esposo de Popea y con quien lo unía una amistad. El flechazo de Nerón fue inmediato y en los primeros tiempos fueron amantes. 

El profundo amor que Nerón sentía por Popea hizo que ésta se convirtiese en una mujer sumamente influyente en las decisiones y planes del emperador, por ejemplo, fue ella quien impulsó a Nerón para que matase a su propia madre, Agripina la menor, quien se había convertido en un serio problema tanto para el equilibrio del imperio como para la mismísima Popea. 

También lo alentó a divorciarse de su mujer Claudia Octavia y luego a matarla. Tras estos asesinatos y con el camino despejado de rivales, Popea, consigue casarse con Nerón. 

Popea daría muchísimo que hablar entre los romanos por las injusticias que cometería pero también por lo bella que era y por su inclinación a la frivolidad, siendo los baños de inmersión en leche de burro una de sus prácticas más comentadas. 

En el año 63 le da una heredera a Nerón, Claudia Augusta, la cual fallecería al poco tiempo de nacer. Su fallecimiento se produce en el año 65, presuntamente a causa de una patada en el vientre, estaba embarazada, que sin querer le propina Nerón. 

Otros historiadores sostienen que murió por una complicación en su embarazo. Tras su muerte, Nerón, sufrió una tremenda tristeza y decretó varios días de fiesta en homenaje.  

quien.net
Leer más

Claudia Octavia - Emperatriz romana consorte



(42-62 d.J.C.) Emperatriz romana. Hija del emperador Claudio I y de su tercera esposa Mesalina, tras la muerte de ésta su madrastra la casó con el futuro Nerón (53 d.J.C.), quien diez años más tarde, siendo ya emperador, la repudió a petición de su amante Popea Sabina, aduciendo que era estéril. Ante la simpatía que despertaba entre el pueblo, la acusó de adulterio, la desterró a la isla Pandataria y le ordenó cortarse las venas.

La figura histórica de Octavia se convirtió en la heroína literaria de una tragedia de la época, que se le atribuyó por error al filósofo hispanorromano Séneca. La obra, que no puede ser de Séneca, indudablemente pertenece a algún autor de la generación inmediata posterior a los primeros Flavios, cuando aún no se había apagado el recuerdo de los hechos dramatizados; es el único ejemplo de "praetexta", es decir, de tragedia latina con un argumento nacional. 

La acción de Octavia tiene lugar en Roma, el año 62; el emperador Nerón, que odia a su esposa Octavia, hija de Claudio I y de Mesalina, la repudia a pesar de la oposición de Séneca, para poderse casar con la ambiciosa Popea, de la que está locamente enamorado. La sombra de Agripina se le aparece a Popea la noche misma de su boda y la nueva emperatriz queda turbada por siniestros presentimientos. 

El pueblo, indignado, se subleva a favor de Octavia, pero Nerón logra sofocar la rebelión y ordena al prefecto que deporte a Octavia a la isla de Pandataria, donde se cumplirá la sentencia de muerte. La obra termina con la marcha de la joven y las lamentaciones de sus partidarios. El desconocido autor de esta tragedia siguió fielmente la historia, aunque se permitió algunas libertades y redujo la acción al menor período de tiempo posible. 

El carácter de Octavia es pasivo y monótono, mientras que el de Nerón está dibujado con vivacidad y el de Séneca resulta idealizado. Se observan numerosas analogías, tanto en la forma como en la estructura, con las tragedias de Séneca, e incluso con su obras filosóficas, que al parecer el autor de la tragedia conocía a fondo. 

En esta obra y en los Anales de Tácito se inspiró la tragedia Octavia (Ottavia), de Vittorio Alfieri (1749-1803). Publicada en 1784, la obra no puede ciertamente contarse entre las mejores del autor. 

En ella Octavia, desterrada por Nerón, es convocada en la corte para disculparse de la falsa acusación de adulterio y, tras haber sido condenada por Popea, la nueva esposa del emperador, y por Tigelino, su ministro, se libra de una muerte ignominiosa ingiriendo un veneno. 

La poesía de la obra se centra principalmente en la figura de Octavia: es otra de las víctimas que recreó la fantasía de Alfieri, no heroica como Antígona, pero consciente de su destino y convencida de que ya nada puede darle la vida, y llena a la vez de dignidad y de debilidad femenina. 


Destaca por su belleza la escena en la que pide el veneno a Séneca, porque, aunque está dispuesta a afrontar la muerte, no quiere sufrir la vergüenza del suplicio que le ha preparado Nerón. Octavia es también un personaje central de Octavia romana, una voluminosa novela en seis libros de Anton Ulrich, duque de Braunschweig (1633-1714), publicada en forma completa en 1711. 

La acción empieza a fines del reinado de Nerón, precisamente en el momento en que comienzan las luchas de Tirídates, rey de Armenia, para libertar a su patria del yugo romano. El episodio central lo constituye la condena que decreta Nerón contra su virtuosa esposa Octavia; sin embargo, ésta no muere, sino que consigue salvarse en las catacumbas, entre los cristianos. 

Después de numerosas vicisitudes, complicadas por toda suerte de equívocos, combinaciones, sustituciones, cambios, errores y aclaraciones, Octavia logra casarse con Tirídates, a quien amaba desde el día en que, hallándose en una isla del mar Tirreno, Tirídates la salvó cuando unos soldados la habían atado a un árbol y estaba a punto de morir.  

biografiasyvidas
Leer más

Julia Domna (170-217) Emperatriz romana consorte*


Julia Domna
Emperatriz romana consorte

Busto de Julia Domna en el Louvre de París.

Información personal
Nombre secularIvlia Domna
Reinado193–211
Nacimiento170
Emesa
Fallecimiento217
Antioquía
EntierroMausoleo de Adriano
PredecesorManlia Escantila
SucesorNonia Celsa
Familia
DinastíaSevera
PadreJulio Bassiano
ConsorteSeptimio Severo
DescendenciaCaracalla y Geta




Julia Domna (en latín, Iulia Domna; Emesa, 170-Antioquía 217) fue la esposa del emperador romano Septimio Severo, augusta del Imperio romano y poseedora de un poder jamás obtenido antes por las emperatrices romanas.

Biografía

Julia Domna era natural de Emesa (la actual Homs, Siria), nacida en torno al año 170 e hija de Julio Basiano, sumo sacerdote de la divinidad solar siria Baal y hermana de Julia Mesa. Entre 185 y 187, un horóscopo le vaticina que se casará con un hombre que llegará a ser emperador, lo que impulsa al ambicioso Lucio Septimio Severo, procónsul de la Gallia Lugdunensis, comandante de la Legio IIII Scythica, a tomarla como su segunda esposa. 

De este matrimonio nacerían dos varones, Lucio Septimo Basiano (conocido desde 195 como Marco Aurelio Antonino Caracalla) y Publio Septimio Geta.
Áureo con la efigie de Julia Domna. 
En 193, año en que Septimio Severo es proclamado emperador por las tropas de Panonia, Julia Domna obtiene asimismo el título de Augusta, llegando incluso a acuñarse monedas con su efigie.

Áureo con la efigie de Julia Domna.

La constante presencia junto a su marido durante las expediciones militares hace que se le conceda el título de mater castrorum, apelativo de reciente creación, asignado por primera vez a Faustina la Menor en 174. Julia Domna ejerció, desde el inicio, una fuerte influencia sobre las decisiones de su marido, llegando a tener parte activa en la administración del imperio.

Entre 202 y 205, el papel ocupado por la emperatriz motivaría las envidias del prefecto del pretorio, Cayo Fulvio Plautiano, consejero muy influyente en el emperador y que le convenció de que Julia había sido adúltera, con el consiguiente proceso y la retirada de ella de la vida pública. Este alejamiento de la corte le permitió dedicarse intensamente al estudio de la filosofía y la religión, formándose a su alrededor un círculo de figuras intelectuales importantes, entre las cuales se encontraban el filósofo Filóstrato y el médico Galeno.

Durante el principado de Caracalla (211–217), el descuido por los asuntos estatales denotado por el emperador permitió una activa participación de la Augusta en la gestión de los asuntos concernientes al Estado. La importante posición denotada por Julia Domna en el ámbito público surge del fastuoso nombramiento Iulia pia felix Augusta mater Augusti nostri et castrorum et senatus et patriae con certeza conocido desde el año 211.

No obstante, en el año 217 su suerte reconoció un giro irreversible, ya que luego de recibir la noticia del asesinato de su hijo Caracalla, de las revueltas inducidas por Macrino, y ya en estado de enfermedad, murió en el transcurso del mismo año en la ciudad de Antioquía.

 wikiwand
Leer más

Cleopatra VII (69 - 30 a.C.) La última reina de Egipto

Julio César y Cleopatra, de Jean-Léon Gérôme.

(Cleopatra VII; Alejandría, 69 - 30 a. C.) Última reina de Egipto, perteneciente a la dinastía de los Lágidas o Ptolomeos. Hija de Ptolomeo XII, fue casada con su propio hermano Ptolomeo XIII, con quien heredó el trono en el año 51 a. C. Pronto estallaron los conflictos entre los dos hermanos y esposos, que llevaron al destronamiento de Cleopatra.
Sin embargo, su suerte cambió al llegar hasta Egipto las luchas civiles de Roma: persiguiendo a su enemigo Pompeyo, Julio César fue a Egipto y tomó partido por Cleopatra en el conflicto con su hermano. Durante la llamada «Guerra Alejandrina» (48-47 a. C.) murieron tanto Pompeyo como Ptolomeo XIII y tuvo lugar el incendio de la legendaria Biblioteca de Alejandría, que se perdió para siempre.

Marco Antonio y Cleopatra | Lawrence Alma-Tadema
Cleopatra fue repuesta en el trono por Julio César, que se había convertido en su amante (46 a. C.); y contrajo matrimonio de nuevo con su otro hermano, Ptolomeo XIV, a quien manejó a su antojo. Cleopatra trató de utilizar su influencia sobre César para restablecer la hegemonía de Egipto en el Mediterráneo oriental como aliada de Roma; el nacimiento de un hijo de ambos (Ptolomeo XV o Cesarión) parecía reforzar esa posibilidad.

Tras el asesinato de Julio César en el 44 a. C., Cleopatra intentó repetir la maniobra seduciendo a su inmediato sucesor, el cónsul Marco Antonio, que por aquel entonces luchaba con Octavio Augusto por el poder (36 a. C.). Cleopatra y Antonio impusieron su fuerza en Oriente creando un nuevo reino helenístico capaz de conquistar Armenia en el 34.

La muerte de Cleopatra | Reginald Arthur
Entonces estalló la «Guerra Ptolemaica» (32-30 a. C.), por la que Augusto llevó hasta Egipto su lucha contra Antonio. El enfrentamiento definitivo tuvo lugar en la batalla naval de Actium (31), en la que la flota de Antonio fue derrotada fácilmente al abandonarle los egipcios. Marco Antonio consiguió huir y refugiarse con Cleopatra en Alejandría; cuando las tropas de Octavio Augusto tomaron la ciudad, Antonio se suicidó.
Cleopatra intentaría aún, por tercera vez, seducir al guerrero romano -en esta ocasión, Octavio Augusto- para salvar la vida y el trono; pero Augusto se mostró insensible a sus encantos y decidió llevarla a Roma como botín de guerra. Ante tal perspectiva, Cleopatra se suicidó por el procedimiento ritual egipcio de hacerse morder por un áspid. Augusto aprovechó la circunstancia para asesinar también a su hijo Cesarión, extinguiendo así la dinastía ptolemaica y anexionando Egipto al Imperio Romano.
biografiasyvidas
Leer más
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...